CRONICAS DE ILO
Llegué a las 10:30 pm, que piña!, de todas maneras fui
al terrapuerto, estaba todo apagado, en la garita de
ingreso el vigilante me pregunta:
- A dónde viaja?,
- a Lima
- pase creo que hay salida de Ormeño.
- gracias!
El último bus de Ormeño a Lima sale a las 10 pm...
De todas maneras me acerqué a preguntar a la señora
que atiende, es la única agencia en funcionamiento,
todas las demás están cerradas y con las luces
apagadas, al frente de Ormeño solo hay una tienda de
golosinas y avituallas.
- Si hay pasaje a la 1 am
- y a que hora llega a Lima?
- a las 3 pm
salí a buscar un taxi que me lleve al centro a buscar
comida. La plaza de Arequipa, me dio un poco de
nostalgia de hace unos años, caminaba por esas calles,
la de nuestro alojamiento, donde comía, donde estaban
las oficinas, etc. Llegué a la pizzería Presto donde n
veces me salvé de volver a comer pollo a la brasa,
estaba igualito, pero ya no atienden las mismas
personas de aquellas veces. No importa, la pizza si
era la misma.
Alargué lo más que pude esa cena, luego me fui a
caminar por la plaza, hay poca gente, pasa un bus sin
techo, similar al mirabus de Miraflores, está lleno de
tipos que cantan, dan vivas y hurras, parecen
mareados, todo es a viva voz y continúan con "... no
es mas que un hasta luego, no es más que un breve
a dios..."
También veo un bus más pequeño de agencia de turistas,
con ajetreos de sus ocupantes por partir hacia alguna
parte, cruzan la calle con mochilas y maletas, chullos
y casacas.
Mejor me voy al terrapuerto, ya me he cruzado con
varios ebrios de botella en mano y otros que, parece,
fuman cosas raras. Aún no es medianoche, pero prefiero
asegurarme. En la entrada del terrapuerto ahora hay
dos vigilantes:
- Va a viajar?
- Si tengo boleto de Ormeño para la una
- pase
Llego a percibir mientras me interno al terrapuerto:
"... sí viene de La Paz y se va para Lima".
Aún no hace mucho frió y el terrapuerto luce solitario
y libre, otras veces no hay ni donde sentarse. Todo
ese silencio y miradas de reojo entre los poquísimos
presentes, se interrumpe con dos perros juguetones que
saltan y corren resbalándose en el piso hasta perderse
por otra salida.
El bus llega a la 1:30 justo cuando empezaba a hacer
más frío. Somos 5 los que se embarcan, hay asientos
libres, pero lo único que me interesa es dormir.
Pasamos por Nazca con luz del día, creo que es la
primera vez que paso por ahí de día. Mientras miraba
los paisajes me vinieron a la memoria los recuerdos de
mi infancia, debo haber tenido entre 5 a 6 años cuando
vivimos un tiempo en Nazca, algunas de esas vivencias
quedaron impregnadas en mi subconsciente, eran mis días
felices de niño, recuerdo que íbamos a un riachuelo y
había peces pequeñitos, recuerdo que mi mamá preparaba
un dulce con los mangos verdes, ese sabor de los
mangos los encuentro a veces en esos amarillos de
harto pelo en la pepa. También me acuerdo del sol
perdiéndose en el horizonte, rojo rojo. Tomábamos
leche fresca de vaca, el vendedor de chupetes que
pasaba lejos. Mi papá creo que estaba construyendo un
colegio, no sé que lugar era, estaba fuera de la
ciudad. Creo que vivíamos en una casucha armada con
tablas, debimos haber pasado muchas penurias, pero de
nada de eso me acuerdo, no era importante para mi
mente infantil de juegos y juegos.
Recuerdo los fuertes remolinos uno de ellos paso sobre
uno de mis hermanos y me parece que lo elevó unos
centímetros del montículo de arena donde estaba, eso
me acuerdo.
Y mi mamá con sus 25 años y 5 hijos, como debe haber
padecido, siempre pienso en eso. Que fuerza, que razón
la lleva a irse con sus hijos tan lejos?, debe haber
sufrido mucho, de repente con uno pero éramos 5. Hoy
yo no me atrevería a hacer eso y así lo quisiera, no
cuento con que alguien secunde semejante
determinación. Estas cosas me hacen querer y admirar
más a mis padres.
Recuerdo que sabía contar hasta 20 y en la casa de
tablas, echados en la cama, en la oscuridad, yo
estaba con 1, 2 , ... 19, 20... me quedaba callado, y
una voz de papá cansado por la jornada, decía
veintiuno, ... claro capté la secuencia 21, 22, ...
29, 29, 29 - TREINTA! decía la voz y yo: 30, 31, 32...
39, 40, 41.. y seguí hasta 99 - CIEN!, otra vez la
voz, entonces seguí 101, 102... me dí cuenta que podía
contar hasta donde sea, todos los números! y seguí ...
119, 120, 121, hasta que esa misma voz exigió que me
calle porque hay que descansar...
Recuerdo que por jugar entre las tablas de la
construcción me resbalé algunas veces rasmillándome la
rodilla, en una de esas se me incrustaron las astillas
en la pierna, una de esas astillas permaneció en la
anverso de mi rodilla por 10 años.
Cuántas cosas que se me quedaron grabadas de esa
temporada, siempre me acuerdo. Pasando por entre los
campos que tiene esos arbustos medio secos con
penachos blancos de algodón, igualitos a los arbustos
entre los que jugaba con mis hermanos, arrancaba los
penachos... se me ha hecho un nudo en la garganta y
los ojos se me han puesto húmedos.
Tenía entre 5 y 6 años y mi hija tiene hoy entre 5 y 6
años y su vida es la rutina de ir al jardín,
definitivamente le falta algo de emoción en su vida y
quiero dárselo, si es que puedo, si es que me dejan...
Finalmente pasamos por Ica a la 1 pm, se ve la secuela
del terremoto, conforme se avanza más aumentan los
daños, efectivamente en Pisco hay más destrucción,
pero la gran mayoría de las destruidas, son las casas
sencillas de adobe, las casas de los pobres.
Finalmente Lima a más de las 5 de la tarde, como se ha
demorado este bus!
Luego continúo familia
Los extraña:
Carlos








